La importancia del cuidado de los pies durante la cuarentena

La importancia del cuidado de los pies durante la cuarentena

Los pies juegan un papel fundamental en la vida del ser humano, y aunque muchas veces son olvidados e ignorados, son los responsables de proveer la coordinación, el equilibrio y el desplazamiento.

Al considerarse indispensables para el desarrollo de una gran parte de las tareas diarias que realizan las personas, hay que tener en cuenta que estos necesitan de un especial cuidado, inclusive en la época en la que Colombia y el mundo entero está viviendo a raíz de la crisis por el COVID-19.

Y es que el hecho de que un gran porcentaje de la población se encuentre en casa, hace necesario que se inculque una cultura de prevención y del cuidado de los pies, ya que es posible que estos hayan sido descuidados por estos días.

Dentro de los principales problemas que se pueden presentar en los pies, aparecen los dolores repentinos por el mal uso del calzado; las bacterias y hongos; la sudoración; y la resequedad. Para empezar, según el doctor Carlos Fernández, jefe médico de países andinos y Centroamérica de Consumer Health de Bayer S.A., “las personas deben buscar un sitio cómodo para trabajar y hacer pausas activas cada dos horas, ya que hacer ejercicios suaves de extensión y contracción de las piernas y pies, contribuye a mantenernos sanos y activos”. De igual manera, masajearlos con frecuencia especialmente en los puntos de presión, ayuda a mejorar la circulación de la sangre, permitiendo que tanto la piel como los músculos, tendones y articulaciones, reciban buen aporte de oxígeno y nutrientes.

Pero el encontrarse en casa, da paso a que la mayoría de las personas caminen descalzas dentro de ella, o estén en medias, pantuflas o chancletas, y en ese sentido, también hay que anotar algunas recomendaciones. “Lo ideal es que solo caminen descalzos los bebés que están aprendiendo a caminar (…) Aunque la casa pueda estar muy limpia, el riesgo de lesiones, heridas, golpes e infecciones por gérmenes traídos del exterior, puede estar a la orden del día especialmente en las edades extremas de la vida, es decir, los niños o los ancianos, por lo tanto, se recomienda el uso de calzado suave y con agarre en los niños por su rapidez y velocidad, y en los ancianos por la falta de reflejos, estar siempre calzados con zapatos anti resbalones”, continua el doctor Fernández.

En cuanto al uso de las medias, y las pantuflas o chancletas anteriormente mencionadas, las primeras deben ser cómodas, y las segundas, por lo general, no son ideales para usarlas todo el tiempo en casa o durante largas jornadas de pie, porque usualmente no son ergonómicas y modifican la forma del pie que se apoya, provocando dolores, generando lesiones por el roce, o engrosamiento de la piel (callos). En caso de que estos aparezcan, se deben cambiar los hábitos, y si estos persisten, hay que consultar a un especialista.

Las bacterias y los hongos también son protagonistas de esta época. Los pies sucios, mal cuidados o sudorosos, sin cambio de medias o de zapatos, con uñas largas y mal cuidadas, favorecen la aparición de los mismos, produciendo rápidamente mal olor, ardor, rasquiña, y hasta despellejamiento de la planta del pie. Para evitarlos o eliminarlos, “se deben secar muy bien los pies después del baño, no andar descalzos en pisos húmedos o sucios, y aplicar talcos y antibacteriales, ya sea en polvo o en spray, para acabar con los gérmenes que se adhieren a la piel, y la sudoración de los pies producto de la actividad diaria”, agrega el doctor Fernández.

Es garantía de buena salud y cuidado para los pies, mantenerlos libres de humedad generada por factores ambientales o por sudor. Aunque el sudor es normal, cuando sudan más de la cuenta, y no se tiene cuidado, se convierte en un factor de riesgo para enfermedades. La sudoración puede evitarse teniendo calzado limpio, fresco y cómodo; empleando medias para ayudar a absorber el sudor y permitir su rápida evaporación; y utilizando talcos medicados o formulados con alcanfor, avena o un antibacterial que ayude a eliminar los gérmenes, o impedir que se adhieran a la piel húmeda.

“En climas fríos hay que mantenerlos abrigados empleando medias y aplicando talco antes de las medias, ayudando así a mejorar la temperatura y la circulación de la sangre, disminuyendo la sudoración y evitando que se resequen o generen callos por roce inadecuado. En los climas cálidos, hay que mantenerlos con calzado abierto para evitar que suden, recordando aplicar algún talco con avena o similar, que los mantenga libres de sudor y muy frescos, o emplear medias muy cortas para evitar el contacto directo con el zapato, y posible lesiones por sudoración y reblandecimiento de la piel”, puntualiza el doctor Fernández.

Por último, ponerle atención a la resequedad de los pies, es otro de los puntos clave al momento de cuidarlos. Lo recomendable es mantenerlos frescos, secos e hidratados y lavarlos con agua limpia y jabón suave; aplicando un talco desodorante con propiedades antibacteriales y antisudorales que además ofrezcan frescura; y de vez en cuando, una crema humectante y suavizante principalmente en las áreas de roce con el calzado.

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