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El árbol que alberga un ingrediente ‘clave’ para combatir la pandemia

Este lunes el mundo amaneció con la noticia de una vacuna contra la covid “eficaz en un 90%”, de la compañía Pfizer. Pero hay más vacunas en desarrollo. Y una de ellas le debe su eficacia a un árbol mapuche.

En la corteza gris, oscura y agrietada de un hermoso árbol milenario endémico de Chile se esconde el ingrediente fundamental para la vacuna contra la covid que la farmacéutica sueco-estadounidense Novavax ya ha comenzado a probar en seres humanos.

Se trata de una vacuna que acaba de obtener la vía rápida para su aprobación y está en su fase final de ensayo clínico en Reino Unido. Este mes iniciará sus últimas pruebas en EE.UU., México y Puerto Rico.

El elemento clave para esa vacuna está en un árbol que los indígenas mapuches usan desde tiempos ancestrales como planta medicinal para curar todo tipo de males, desde enfermedades estomacales y respiratorias hasta problemas en la piel y reumatismos, y cuyas propiedades curativas son conocidas (y aprovechadas) por la industria cosmética, alimentaria y farmacéutica desde hace décadas.

El quillay -quilleja saponaria si le preguntas a un científico, küllay para un mapuche- es conocido como el “árbol de la corteza de jabón” por sus saponinas vegetales, unas moléculas que hacen espuma al entrar en contacto con el agua y que se han convertido en un codiciado potenciador de la respuesta inmunológica de varias vacunas.

Una de ellas es la de Novavax, que recibió la mayor financiación del gobierno de Donald Trump para desarrollar la vacuna de la covid-19.

¿Pero qué tiene de especial la corteza del quillay para el desarrollo de esta vacuna?Potenciar la inmunidad

La clave está en que las saponinas del quillay pueden transformarse en adyuvantes, unas sustancias que amplifican el efecto de la vacuna. Pero el proceso es complejo.

“Los adyuvantes se llevan desarrollando muchos años y apoyan la respuesta inmunológica de la vacuna, haciendo que sea mayor y de mejor calidad”, le dice a BBC Mundo el doctor Gregory Glenn, jefe de investigación y desarrollo de Novavax.

"El quillay es clave para nuestra vacuna contra la covid".", Source: Gregory Glenn, Source description: Director de investigación y desarrollo en Novavax, Image:

Glenn dice que esos compuestos “proporcionan a nuestro sistema inmunológico una importante señal de alarma para que reaccione a la vacuna”. En el caso del nuevo coronavirus, eso sería vital.

“La respuesta del sistema inmunológico a infecciones respiratorias virales, como la gripe o la covid, tiene que ser muy alta y robusta porque, a pesar de tener anticuerpos, nos enfermamos. Eso ocurre porque nuestra inmunidad es muy baja -o mayoritariamente nula, en el caso de la covid- para poder bloquear la infección”, explica Glenn.

“Es importante agregar un adyuvante a la vacuna de la covid para obtener una respuesta más alta que nos proteja mejor”, resume el científico.

“Lo que hacemos nosotros es fabricar una proteína específica a partir del genoma del virus y la introducimos en una partícula. También hacemos el adyuvante (a partir de las saponinas del quillay), que introducimos en otra partícula. Esos adyuvantes son clave para que nuestro cuerpo reconozca la proteína y así genere una respuesta potente”.

Las saponinas se encuentran en muchas plantas, pero hasta ahora solo las del quillay han resultado ser efectivas para la industria farmacéutica, que tras años de investigación encontró una fórmula para transformarlas en adyuvantes no tóxicos para el ser humano.

El quillay concentra las saponinas en su corteza y estas suelen extraerse del tronco.

La empresa que proporciona las saponinas a Novavax, la biotecnológica Desert King, desarrolló un procedimiento para extraer los agentes activos de la corteza y de la madera del quillay que, transformados en polvo, vende a Novavax para que pueda fabricar sus vacunas.

“Se sacan como 30 o 50 kilos (de saponinas) de un árbol grande. Se le limpia el corcho, la parte de arriba de la corteza, se la sacan con unos cuchillones, y lo demás lo botan. Es muy poca cantidad la que se puede extraer. Yo planteé extraerlas de la madera para no matar el árbol, y así nació nuestra empresa”, le cuenta a BBC Mundo el investigador chileno Ricardo San Martín, quien lidera el Departamento de Innovación de Desert King International desde San Diego, California.Una búsqueda frenética

San Martín lleva toda su vida estudiando las saponinas del quillay y su aplicación en vacunas.

“Cuando aparecieron nuevas enfermedades hacia los años 90 se vio que los adyuvantes antiguos no estaban funcionando bien. El cuerpo no recordaba lo que había pasado y la respuesta inmune era pobre. Ahí empezó una búsqueda frenética por nuevos adyuvantes”, dice el investigador.

“Hacia los años 50 ya se había descubierto que ciertos compuestos del quillay cumplen el rol de adyuvante. Más adelante, un investigador danés con quien yo trabajé, Kristian Dalsgaard, observó que al inyectarlo en animales les producía mucha irritación y lo purificó. Ahí fue cuando empecé a investigar estos compuestos, en el 95”, le cuenta a BBC Mundo San Martín, quien entonces trabajaba en la Universidad Católica de Chile.

“Poco después, en Estados Unidos descubrieron que una parte de ese compuesto podía usarse en vacunas humanas. Así nació el QS21, el nombre científico del adyuvante de la saponina purificada de quillay”.

“Hace unos 10 años la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) obtuvo la aprobación para usarlo en vacunas humanas. La del herpes zóster y la de la malaria, por ejemplo, usan esos compuestos”.

Novavax usa una fórmula un poco distinta que le permite no tener que extraer el compuesto puro. “Eso hace que les resulte más fácil obtener más cantidad de este adyuvante”, dice San Martín.

Él tiene muchas esperanzas puestas en la vacuna de Novavax, para cuya fabricación el quillay, asegura, es “clave” ; “sin él no habría vacuna”.

Otras vacunas que no tienen adyuvante se hacen a partir de ácido ribonucleico (ARN o RNA), como la vacuna de la covid que está desarrollando el laboratorio británico AstraZeneca. Pero requieren refrigeración, lo cual puede ser un problema para su distribución global, dice San Martín.

Hay hasta cinco tipos distintos de adyuvantes que pueden usarse en vacunas humanas. El QS21 (y sus derivados) se considera un adyuvante “moderno”.

“Hay muchos adyuvantes. El motivo por el que nos gusta el que hacemos a partir del quillay es porque es muy efectivo”, cuenta Glenn. “Eso hace que seamos optimistas hacia nuestra vacuna contra la covid”.

Jaime Pérez Martín, de la Asociación Española de Vacunología (AEV) cree que el hecho de que la vacuna de Novavax tenga un adyuvante es positivo, sobre todo al tratarse de una época pandémica, “pues tiene la ventaja de que la producción (del adyuvante) se puede acumular, facilitando la fabricación de muchas más vacunas”.

“El adyuvante de la vacuna de Novavax es muy reciente y pertenece a la familia de nuevos adyuvantes que han tenido una gran potencia en la reacción del sistema inmune”, añade el médico.

“Los adyuvantes tradicionales se basaban sobre todo en aluminio, pero los modernos han conseguido que la respuesta inmune incluso en personas muy mayores sea tremendamente alta, lo cual es muy importante”.Carrera contrarreloj

Novavax espera empezar en noviembre la fase 3 en Estados Unidos. “Si establecemos evidencia de que la vacuna está funcionando en Reino Unido, significaría un gran avance. Por ahora está yendo muy bien. Veremos el resultado del ensayo clínico a principios del primer trimestre de 2021”, dice Glenn.

Mientras tanto, los proveedores de las valiosas saponinas están en una carrera contrarreloj.

“Para una primera fase de vacunas -para poder satisfacer la primera demanda- yo estimo que se necesitan de 5.000 a 7.000 árboles”, dice San Martín.

“El problema es que para la vacuna se necesitan las saponinas de la corteza, que tienen más concentración. La solución actual es sacarlas de la corteza de árboles viejos, pero no hay tantos”.

“Hay dos posibles opciones: o se sintetizan los compuestos -ya hay gente trabajando en eso, pero lleva tiempo- o se usan arbustos más jóvenes, en los que ya estamos viendo buena cantidad de compuestos”, explica el científico.

“Es una carrera contrarreloj. En los primeros años, Novavax va a tener el suministro desde Chile, no me cabe duda, pero hay que empezar a pensar en otras opciones. Es necesario tener suministros alternativos y seleccionar aquellos árboles o arbustos con una alta cantidad de saponinas”.

“Una vez que los clonas, puedes replicarlos y plantarlos en extensiones bastante pequeñas, agrícolamente hablando. Eso es en lo que estoy trabajando ahora”.

San Martín dice que su empresa ya está haciendo experimentos para plantarlos en California, donde parecen crecer bien.”Uso y abuso”

Sin embargo, no todos ven con buenos ojos el interés -y procedimientos- de las farmacéuticas en el quillay.

La dirigente mapuche Minerva Tegualda Castañeda Meliñán cree que “no han respetado la propiedad intelectual de la sabiduría medicinal mapuche” y se opone al “uso y abuso de los conocimientos medicinales ancestrales del pueblo mapuche”.

“Las farmacéuticas han patentado y explotado nuestras hierbas medicinales y nuestro conocimiento ancestral”, le cuenta a BBC Mundo en conversación telefónica.

El quillay, dice Tegualda, “es usado por los mapuches por sus propiedades medicinales desde tiempos ancestrales, tanto a nivel doméstico -para lavarse el pelo o hacer jabones- como medicinal, por los machis (chamanes) y lawentuchefes (sanadores)”.

“Pienso que ha habido una violación muy grande por parte de las farmacéuticas y de algunos científicos al utilizar nuestros conocimientos sin un debido resguardo”.

“Los mapuches tenemos ciertos protocolos hacia la naturaleza”, agrega Tegualda. “Antes de usar plantas medicinales pedimos permiso a la tierra. De igual manera, el quillay es un árbol sagrado y no solo hay falta de respeto, sino que hay un lucro por parte de los laboratorios”.

“Yo no me opongo a una vacuna con los principios activos del quillay, pues es un bien mayor y el coronavirus nos afecta a todos, pero deben existir ciertos protocolos respecto a la propiedad intelectual de la medicina mapuche que las farmacéuticas no han cumplido”, dice la dirigente.

San Martín cree que los mapuches “nunca utilizaron el quillay con motivos de inmunología” y defiende que las farmacéuticas aprovechen sus usos, una dinámica que no parece que vaya a expirar pronto.

“Lo que es seguro es que la demanda del quillay no va a bajar, sea para la vacuna de la covid o para otras”.

Vía: El Tiempo

así ha cambiado la jornada laboral desde que comenzó la pandemia

Muchas reuniones y 48 minutos más: así ha cambiado la jornada laboral desde que comenzó la pandemia

“La gente ha tenido que ajustar sus patrones de trabajo“, cuenta Jeff Polzer, profesor del departamento de comportamiento organizacional de la Universidad de Harvard.

La pandemia del coronavirus ha obligado a millones de trabajadores a cambiar la oficina por sus casas, haciendo del teletrabajo la norma. 

Para muchas empresas, no ha sido tarea fácil, pasar al mundo digital de forma integral de un día para otro, pero no ha quedado otra opción que adaptarse.

Esto ha provocado que la forma de trabajar haya cambiado sustancialmente. Más reuniones con más personas, un uso mayor del correo electrónico y jornadas laborales más largas, son algunas de las transformaciones que ha sufrido el sector.

Al menos eso es lo que refleja uno de los estudios más grandes hasta ahora, llevado a cabo por la Universidad de Harvard y la NYU, en más de 21.000 empresas en 16 ciudades de Estados Unidos, Europa y Oriente Medio, con una participación de 3,1 millones de empleados.

La investigación consistía en seguir el comportamiento de los trabajadores durante 8 semanas antes del confinamiento por el coronavirus y 8 semanas después, para así ver el impacto del teletrabajo.

Los resultados demostraron que la jornada laboral aumentó 48,5 minutos más, junto con el porcentaje de reuniones, que subió en un 13% y los correos electrónicos enviados, enviando una media de 1,4 emails más al día.

Gráfico.

Bloomberg

Otro dato relevante es que los trabajadores estadounidenses trabajaban incluso 3 horas más y siempre se conectaban en horas impares. 

Algunos de los motivos que provocan esos horarios estresantes, según cuentan ellos mismos a Bloomberg News, son los cuidados infantiles, el estrés de la futura crisis económica unido a la incertidumbre y la difícil línea que separa el trabajo del hogar.

A pesar de que en algunas áreas metropolitanas de Estados Unidos como Chicago o Los Ángeles estos niveles hayan vuelto a la normalidad previa a la pandemia desde hace tiempo, en ciudades como Nueva York y gran parte de Europa, esta situación se mantuvo hasta el mes de mayo.

Harvard Business School y la NYU llevaron a cabo también una investigación publicada por la Oficina Nacional de Relaciones Económicas en julio, donde se evidencia que sí que es verdad que una parte sustancial del trabajo, como es la duración de las reuniones, había disminuido en los últimos dos meses.

No obstante, todavía no está del todo claro el impacto que ha tenido el coronavirus en el ámbito laboral con respecto a la productividad, el costo, la cultura e incluso la moral y si esto supondrá un cambio permanente en los hábitos en el trabajo, por lo que se requiere más investigación sobre el tema.

Vía: Business Insider

¿Cómo sacar la pandemia de los sueños?

¿Cómo sacar la pandemia de los sueños?

Las cuarentenas generales que se han vivido en todo el mundo, y que en el caso colombiano tiene lugar desde el pasado 25 de marzo para reducir el impacto del covid-19, han provocado durante los últimos meses una “alteración” de las rutinas del sueño y un descenso de su calidad, según concluyen los primeros resultados de una investigación impulsada por cuatro neuropsicólogos de la Universidad de Lieja, en Bélgica.PUBLICIDAD

El estudio todavía está en curso y cuenta con 700 encuestas en línea hasta la fecha. Sus primeros resultados indican que la calidad del sueño “fue alterada” con las nuevas rutinas surgidas durante la pandemia y que la proporción de “malos durmientes aumentó un 5 por ciento”, según recogió este lunes el diario belga Le Soir.
Según una de las investigadoras, la neuropsicóloga Fabienne Colette, las personas encuestadas pasan, en promedio, “más tiempo en la cama”, lo que, sin embargo, no se traduce en un mejor descanso.Probarán en voluntarios colombianos vacuna experimental para covid-19Documentan primer caso de reinfección por Sars-CoV-2

Así, el 70 por ciento de los participantes concluyen que su actividad se ha reducido durante el encierro, mientras que el 54 por ciento de ellos afirman que han sufrido fatiga física y un 59 por ciento, fatiga mental durante este período.

Además de la mezcla de las tareas domésticas con las profesionales, entre las cuales destaca el cuidado de los hijos, la investigadora también apunta al incremento de las horas de uso de los dispositivos tecnológicos. “Los estudios han demostrado que las videoconferencias fatigan mucho. Es agotador verse en la pantalla, ya que el cerebro no está acostumbrado; hay un desfase porque las personas no se miran a los ojos”, explicó la investigadora.

Atendiendo a una perspectiva de género, el estudio subraya que el aumento de la carga mental fue “más pronunciado” entre las mujeres, habiendo mostrado “peor calidad del sueño y sentimientos más estresantes”.

La mayor carga de trabajo doméstico que suelen soportar las mujeres, apunta Colette, “las sitúa en una posición más compleja de tratar” y acentúa la necesidad de establecer “mejor división del trabajo”.En Colombia

Vale decir que, según el Estudio Nacional de Quejas de Sueño más reciente y otras investigaciones académicas, antes de la pandemia en Colombia, el 27 por ciento de la población sufre de insomnio; el 12 por ciento, insomnio crónico intenso; el 26 por ciento, apnea del sueño, y el 13 por ciento, somnolencia diurna excesiva.

Sandra Zabala, otorrinolaringóloga y cirujana maxilofacial, especialista en trastornos de sueño y presidenta de la Asociación Colombiana de Medicina de sueño (Acmes), confirma un aumento de la sintomatología relacionado con pandemia, con la ansiedad, y sobre todo en quienes ya traían episodios de insomnio.

Zabala explica que esto se da, principalmente, por las alteraciones de los ciclos circadianos que se presentan en periodos de cuarentena. “Las personas se están acostando muy tarde, despertando fuera de horas normales o durmiendo durante el día, lo cual altera los ciclos circadianos, que regulan el descanso en los seres humanos”, afirma.

También influyen en los problemas de sueño el incremento de la obesidad, el sedentarismo y la falta de ejercicio en estas épocas, así como que la gente deje de consultar a los médicos por temor a infectarse, agrega la experta.

En ese sentido, señala que es clave reforzar las medidas y los hábitos que favorecen el orden los ciclos de sueño y la alimentación. Y por eso recomienda tomar el sol y hacer ejercicio media hora al día, tres veces a la semana y, especialmente, evitar la sobreinformación sobre lo que ocurre en la pandemia.Lea y aplique estos consejos de los expertos

La Asociación Colombiana de Medicina del Sueño (Acmes) explica que, además de los problemas clínicos del sueño, los malos hábitos pueden causar baja calidad en el descanso.

En ese sentido recomienda establecer una hora tanto para dormir como para despertar; que los tiempos de siesta en el día no sean de más de 45 minutos; evitar el consumo de alcohol o cigarrillo al menos cuatro horas antes de ir a dormir y, asimismo, abstenerse de consumir productos con cafeína seis horas antes; asegurarse de que accesorios como colchón, sábanas y almohadas sean cómodos; bloquear todos los ruidos distractores y las fuentes de luz en la habitación; procurar una buena temperatura y ventilación; usar la cama solo para el descanso o el sexo y no hacer ejercicio intenso antes de dormir.

Vía: El Tiempo

Consejos para optimizar sus finanzas en época de pandemia

Consejos para optimizar sus finanzas en época de pandemia

En esta época de incertidumbre, manejar las finanzas personales se convierte en un gran desafío. Contar con una planificación rigurosa, ser muy conscientes del alcance de los gastos y las consecuencias que trae el hecho de acercarse a niveles máximos de endeudamiento, es clave.


“A nivel financiero las personas mejor preparadas en esta coyuntura son aquellas que tienen una estructura de gastos saludable. Es importante tener en cuenta los factores que puedan afectar la capacidad de ingresos y la capacidad de pago de las obligaciones financieras”, comentó Lilian Perea, CEO de Bayport Colombia.

Bayport, compañía financiera, entrega seis consejos para que los colombianos puedan llevar mejor un control de sus finanzas en época de pandemia.


1. Si sus ingresos no se han visto afectados, mantenga al día sus obligaciones financieras realizando los pagos de manera puntual y oportuna, así evitará cobros adicionales por intereses.

2. No adquiera nuevos créditos a menos que sean necesarios. Tenga en cuenta el valor de las cuotas mensuales, no superen el 30% de sus ingresos.

3.
 Evite el uso de tarjetas de crédito en compras innecesarias.

4. Tenga un presupuesto fijo mensual para gastos de primera necesidad y elimine aquellos gastos variables que no son prioritarios.

5. En la medida de sus posibilidades, ahorre. En época de confinamiento es posible, tomando los recursos que antes estaban destinados para transportes, gasolina, comidas fuera de casa, etc. Con estos recursos se puede crear un fondo de emergencia para alguna necesidad en el futuro.

6. Opte por mantener ahorradas sus cesantías, no las retire a menos que sea estrictamente necesario.

“En este momento es importante adaptarse para poder sobrellevar el período de aislamiento y aunque es un momento de dificultad, se puede superar con inteligencia y planificación. Al final de la emergencia todos lograremos una mejor disciplina y salud financiera”, concluyó Perea.

Vía: Portafolio

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Prueban “nuevos tipos de abrazos” en medio de la pandemia: Esto es lo que no debes hacer

Los humanos, al igual que otras especies, necesitan del contacto físico para su equilibrio emocional, por lo que la distancia física impuesta por el coronavirus está pasando factura y no se alivia del todo con Zoom o Whatsapp.

Dacher Keltner, profesor de psicología en la Universidad de California, dijo que investigaciones demuestran que el tacto comunica 12 emociones diferentes, como la gratitud, la simpatía y el amor.

“El tacto es el lenguaje de la compasión. No es de extrañar por qué todos nos sentimos emocionalmente a la deriva durante este momento loco”, precisó.

Pasada la franja de la mitad del año, en distintos lugares están comenzando a idear nuevas formas de abrazar sin que se ponga en peligro la salud. En Brasil y en Barcelona están probando maneras de que las parejas y familiares abracen a sus mayores.

En Brasil lo llamaron el “túnel del abrazo” y consiste en colocar una cortina de hule con dos huecos para pasar los brazos envueltos en plástico y poder apretar a seres queridos que han estado solos emocionalmente.

En una residencia de ancianos de Barcelona instalaron algo parecido. En un espacio controlado y a través de una pantalla de plástico se han podido dar algunos abrazos para intentar ofrecer esta expresión de afecto a los abuelos.

¿Cómo abrazar?

Algunas pautas que se están manejando es cumplir con pasos simples, pero seguros, para poder abrazar sin correr riesgos. Prevalece que el contacto sea breve, siempre con mascarillas, sin besos ni apretones de manos.

Durante el momento del abrazo no se debe hablar, pues la saliva es la vía de contagio más fuerte.

Otro cambio en el saludo con contacto incluye evitar que se junten las caras o las mejillas. Luego de este saludo hay que lavarse las manos muy bien. En el caso de los niños, pueden participar los mayores de seis años, pues ya pueden comprender algunas instrucciones. Si van a abrazar a un adulto hay que evitar respirar o hablar cerca de la cara del niño.

También se sugiere que si un niño va a abrazar a su abuelo, que lo haga hasta su altura, bien sea hasta la rodilla o la cintura.

Vía: Ahora Noticias

Qué hacer cuando tienes que usar un baño público durante una pandemia

Qué hacer cuando tienes que usar un baño público durante una pandemia

Usar un baño público, puede parecer como si estuvieras esquivando infecciones por todos lados, en especial después de las noticias acerca de la estela de partículas que emanan del inodoro, la nube de gotitas (aerosol) que puede elevarse casi un metro y quedar suspendida el tiempo suficiente para que el usuario siguiente inhale las gotitas o estas aterricen en otras superficies del baño. En cierta forma, así es.

¿Qué hacer entonces, en especial ahora que muchos comenzamos a salir de casa un poco más? ¿Debemos evitar los baños compartidos (en parques, centros comerciales o los restaurantes, que apenas volvieron a abrir) como si fueran la peste?

Como obstetra y ginecóloga, paso mucho tiempo derribando el mito de que puedes contraer infecciones de transmisión sexual en un inodoro compartido (porque no se puede… ni siquiera el herpes, el mito más común), pero ¿qué hay del coronavirus?

En primer lugar, ¿cuán infecciosos son los baños en realidad?

Sabemos que podemos infectarnos por el tacto. Nos limpiarnos y podemos contaminar todo lo que tocamos con microbios que provienen de las heces fecales, como el norovirus y la E. coli, antes de lavarnos las manos.

También podemos infectarnos por el aire de los baños. En el caso de algunos virus respiratorios, como el de la influenza, si hay suficientes partículas en el aire, respirar en un espacio aéreo compartido previamente puede representar un peligro. El mejor ejemplo es el sarampión: si una persona con sarampión entra en una habitación, el aire es potencialmente infeccioso durante dos horas.

Los baños tienen otro peligro único: la estela de partículas que emanan del inodoro. Cada vez que bajamos la palanca, el baño libera en el ambiente un ejército invisible de microbios que aterrizan en las paredes (que podrías tocar mientras haces equilibrio sobre el inodoro; volveremos a este punto más adelante), en el asiento, en el piso y en las manijas del inodoro y de la puerta.

Hace tiempo que sabemos acerca de la estela de partículas del inodoro. Un estudio nuevo sugiere que hay partículas potencialmente infecciosas que permanecen en el aire durante un minuto después de cada descarga y los inodoros pueden seguir generando una nube infecciosa varias descargas después de la primera descarga contaminada.

De verdad es un obsequio indeseado que seguimos recibiendo.

Entonces, ¿qué hay acerca del coronavirus?

En general, no se cree que el contacto con superficies contaminadas sea un método primario de infección de coronavirus, pero esto todavía no se ha estudiado mucho. Aunque los baños compartidos pueden aumentar la propagación de infecciones gastrointestinales, no sabemos cuál es el papel de los baños en la transmisión de un virus respiratorio, como el coronavirus, que también se ha identificado en las heces fecales.

Tampoco conocemos el riesgo (si es que existe) que representan los aerosoles de coronavirus en la estela del inodoro, así que en realidad hay muchas interrogantes.

Lo que sí sabemos es que hay ciertas conductas que ayudarán a protegerte de muchos microbios perversos.(Reuters)(Reuters)

A continuación presentamos una lista práctica de recomendaciones para el uso de un baño compartido

Las mejores defensas en contra de los contagios en un baño son los cubrebocas, el distanciamiento social, evitar en la medida de lo posible tocar superficies con las manos y la higiene de estas.

— Elige los baños más grandes con muchos cubículos porque tienen una mejor circulación del aire.

— Si alguien sale de un baño o un cubículo justo antes que tú, trata de esperar al menos 60 segundos antes de entrar, en especial si la tapa del inodoro está levantada, lo que significa que habrá una estela mayor.

— No utilices las cubiertas de papel. Son como un placebo (no sabemos si ofrecen protección contra los virus y bacterias) y podrían haberse contaminado con la estela de partículas del inodoro, por lo que tocarlas con las manos podría ser una fuente de transmisión infecciosa. (Prácticamente no existen en otros países; nunca han existido en Canadá, donde crecí, y cuando me mudé a Estados Unidos parecían una mojigatería).

— Si tienes que tirar un producto menstrual en uno de esos contenedores pequeños, toca la tapa con un trozo de papel de baño y lávate las manos después. Esas tapas están entre las superficies más contaminadas del baño: las tocan muchas manos sucias y las rocía la nube infecciosa.

— Si el baño tiene tapa, ciérrala antes de bajar la palanca para que contenga la estela. La tapa es el cubrebocas del baño.

— Si se trata de un baño de descarga automática, da un paso atrás porque esas cosas salpican.

— Es probable que no sea importante cómo te secas las manos después de lavarlas; las toallas de papel o los secadores de aire son lo mismo, pero evita las toallas para manos que se reusan y se comparten.

— Sal rápidamente. Conversar en los baños se ha convertido en lo que era fumar en los baños: un arcaísmo del pasado. Si tienes que abrir una puerta para salir, usa desinfectante para manos después de marcharte.

¿Qué pasa si te urge un baño y el que encuentras está sucio?

— En primer lugar, evita provocar la urgencia de ir al baño. Si vas a salir, modifica tu ingesta de agua. Recuerda: beber ocho vasos de agua al día es un mito.

— Un consejo para mujeres es intentar contraer y relajar los músculos de tu piso pélvico muy rápidamente (cada contracción y relajación debe tardar uno o dos segundos) cinco veces. Estos movimientos rápidos relajarán tu vejiga y mitigarán la urgencia, lo que podría hacerte ganar tiempo.

— Ir al baño al aire libre debe ser el último recurso. Si todos comienzan a usar la naturaleza como letrina, el olor a orina será intolerable y las personas enfermarán innecesariamente debido a que el uso de instalaciones sanitarias adecuadas es fundamental para evitar muchas enfermedades infecciosas.

— Si te dan ganas en el exterior y no tienes más opción que el suelo, trata de alejarte 60 metros del flujo peatonal ¡y ten cuidado con plantas como la hiedra venenosa! Usa desinfectante para manos cuando termines.

¿Qué hacer con, válgame Dios, el baño del avión?

Los baños de los aviones son de lo peor. En un vuelo largo, podrían pasar mucho tiempo sin limpieza; también tienen un espacio muy reducido y la turbulencia puede provocar salpicaduras de agua u orina.

En ocasiones no es necesario usar el baño de un avión para estar expuesto a los microbios que hay en ellos. Un estudio reveló que los pasajeros sentados en el pasillo tal vez fueron contagiados por un pasajero enfermo durante su recorrido por el pasillo para ir y regresar del baño.

No conocemos el riesgo de contraer COVID-19 por entrar al baño de un avión pequeño justo después de que lo usó alguien contagiado con coronavirus, pero, como mencioné anteriormente, debes esperar para entrar a un baño del que alguien acaba de salir (en especial si la tapa del inodoro está levantada) y después salir rápidamente.

A la industria aeronáutica le gusta decir que sus baños están tan limpios como los de cualquier edificio de oficinas (con información financiada parcialmente por el sector). Y es probable que estén tan limpios como cualquier baño con un índice de uso de 1:50 y 1:75, y donde el baño y el lavabo están en un pequeño cubículo expuesto a turbulencia que se limpia entre cada cuatro y dieciocho horas.

Y, por favor, siéntate (o levanta el asiento)

Tengo una solicitud final, en especial para las mujeres: por favor, siéntense (hasta el 85 por ciento de ellas afirma que evita hacerlo). Sentarse directamente en el inodoro no te podrá en riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual, así que no orines sin sentarte. Con frecuencia, esta práctica hace que caiga orina en el asiento, lo que significa que tú o la persona que entre después tendrá que limpiar el asiento, la superficie más expuesta a la nube de infección, antes de sentarse. Esto también va para quienes orinan de pie: por favor, levanten el asiento.

La siguiente es una regla de oro de la etiqueta para usar un baño público ahora y siempre: no solo pienses en ti, sino en las más o menos siete personas que lo usarán después de ti.

©The New York Time 2020